Cocinamos una buena cantidad de cordero al horno ya que a todo el mundo le gusta, pero hemos preparado tantos canapés, montaditos y demás entrantes que cuando toca el turno del plato principal nos hemos quedado prácticamente sin hambre. Y claro, nos sobra carne y no sabemos muy bien qué hacer con ella después.
Para evitar tirarla hay muchas recetas de aprovechamiento, como por ejemplo las populares croquetas o los huevos rotos que os traemos hoy. Además, si queréis más ideas de aprovechamiento de la carne de cordero, os dejamos un post al final de esta receta.
En esta ocasión os traemos dos formas distintas de preparar unos huevos rotos, una si tenemos patatas del asado y la otra si nos las hemos comido todas o hemos preparado el cordero sin ellas.
Dificultad media
Como ya os hemos contado, para esta receta utilizaremos el cordero asado que nos haya sobrado, aunque también podemos cocinarlo expresamente para los huevos rotos.
Retiramos la piel y el hueso del Ternasco de Aragón y picamos la carne con unas tijeras o con la ayuda de una picadora. Si lo hacemos con la picadora tendremos cuidado de no triturarla demasiado ya que corremos el riesgo de dejar la carne como una pasta.
Salteamos en la sartén el cordero Ternasco de Aragón picado con un poco de aceite del asado. Si no nos ha sobrado utilizamos aceite de oliva limpio. Reservamos.
Si nos han sobrado patatas del asado las podemos aprovechar, si no, una buena opción es poner patatas fritas de bolsa de buena calidad como hemos hecho nosotros en la segunda receta. También podemos freír o pochar como para tortilla (depende de el gusto de cada uno) unas patatas en la sartén o freidora.
En cuanto a los huevos, podemos hacerlos fritos, a la plancha o revueltos. Nosotros te damos dos opciones, una con las patatas del asado y la otra con patatas chips.
Como ya tenemos preparadas las patatas, que las podemos con un golpe de horno o de microondas, solamente nos queda preparar los huevos. En esta ocasión los vamos a preparar revueltos.
Para ello colocamos en una sartén a fuego medio-alto con un chorrito de aceite de oliva 2 huevos por persona y los removemos hasta que estén cocinados pero jugosos. Un consejo por nuestra parte es no removerlos demasiado ni batirlos previamente, de este modo quedarán separadas la clara y la yema.
A la hora de montar el plato, colocamos en la base las patatas que nos han sobrado del asado, a continuación el ternasco picado y finalmente los huevos revueltos.
En esta segunda opción hemos decidido poner las cosas fáciles a quienes no les hayan sobrado patatas del asado ya que utilizaremos unas patatas de bolsa o chips. Eso sí, si queremos un buen resultado las patatas tendrán que ser de buena calidad.
Comenzaremos poniendo una sartén con un chorro abundante de aceite de oliva (que cubra la sartén) al fuego. Cuando el aceite comience a humear ligeramente freiremos los huevos por tandas. Lo ideal es freír un huevo o dos por cada tanda. Recomendamos encarecidamente no cocinar los huevos en demasía dejando así la yema líquida.
El montaje del plato no puede ser más sencillo. Pondremos un puñado al gusto de patatas chips, sobre ellas la carne de cordero y rematamos el plato con los huevos fritos. Lo ideal es no emplatar las chips hasta el último momento para que estas no pierdan el crujiente.
¡Y listo! Ya tenemos listo un plato sencillo y con el que aprovecharemos los restos del asado de una forma original y sabrosa.
Y como lo prometido es deuda, aquí os dejamos más ideas para aprovechar los restos del cordero, ya sea asado o cocinado de otra forma.
Autor: Paula Durán
Cocinar para comer es un necesidad, en mi caso el mejor gimnasio mental en el que desestresarme. Amante de la cocina tradicional e internacional y sobre todo del ternasco de Aragón.
Autor: Paula Durán
Cocinar para comer es un necesidad, en mi caso el mejor gimnasio mental en el que desestresarme. Amante de la cocina tradicional e internacional y sobre todo del ternasco de Aragón.
Tras las chuletas de Ternasco de Aragón al estilo sureño que preparamos hace un tiempo, hoy os traemos otra receta de cordero empanado, las costillas o chuletillas de cordero empanadas son un clásico de las casas de las abuelas. Ideal para el verano, este plato puede prepararse tanto para una cena informal como para una rica comida.
Como guarnición en este caso hemos escogido unas papas aliñás, muy típicas en los bares de la zona de cádiz y que suelen consumirse como entrante o tapa. Hemos hecho la receta básica (patata, cebolla, aceite, vinagre, perejil y sal), pero puedes añadirle también tomate, aceitunas o huevo duro, por ejemplo.
Dificultad baja
En primer lugar vamos a preparar las patatas, ya que las papas aliñás se consumen frías. Hay a quien le gustan directamente de la nevera, aunque nosotros recomendamos sacarlas unos minutos antes para que atemperen un poco y se realcen los sabores.
Preparamos una olla amplia con agua y sal y la ponemos al fuego con las patatas sin pelar. Es importante que no las pelemos, ya que así la patata coge menos agua durante la cocción.
Una vez el agua comienza a hervir, las tendremos aproximadamente unos 20 minutos. La mejor forma de saber si están bien cocidas es pinchándolas con un palillo o un cuchillo. Si entra y sale suave, es que están perfectas.
Mientras hierven las patatas podemos ir preparando la cebolla. La pelamos y la troceamos. Lo clásico es cortarla en juliana, es decir, en bastones delgados, aunque si nos gusta más en trocitos pequeños va a quedar igual de rica. Una vez cortada la añadimos a una ensaladera amplia.
Una vez que las patatas estén cocidas las retiramos de la olla y dejamos que se enfríen un poco para poder pelarlas. Cuando podamos manipularlas sin quemarnos, las pelamos y troceamos en la ensaladera donde hemos añadido la cebolla.
El tamaño de los trozos es al gusto, aunque lo recomendable es que no sean demasiado grandes para que se puedan comer cómodamente. Es el momento de añadir también perejil fresco picado al gusto, sal y un chorro de un buen aceite de oliva. Las metemos a la nevera.
Vamos con las protagonistas de hoy, las chuletillas de cordero empanadas. Lo ideal es sacarlas de la nevera una media hora antes para que ganen un poco de temperatura. Podemos hacerlo cuando vamos a comenzar con las patatas, por ejemplo.
Hemos puesto la ración por persona con 3 costillas ya que la guarnición es con patata, pero podemos hacer las que queramos para cada uno. ¡Las costillas empanadas son un vicio!
Salpimentamos las costillas por ambos lados y pasamos las por huevo batido. Hay quien las pasa primero por harina, pero nosotros obviamos este paso y salen perfectas.
Un truco para que el rebozado quede más adherido es dejarlas reposar unos 5 minutos en el huevo batido. Escurrimos el huevo sobrante y pasamos por pan rallado (al que le podemos añadir ajo y perejil).
Freímos en abundante aceite de oliva caliente. Es recomendable poner la suficiente cantidad de aceite como para cubrir las costillas. Para utilizar menos cantidad podemos utilizar un cazo en lugar de una sartén. Hay que tener cuidado de no poner demasiadas costillas a la vez en el aceite, ya que este bajaría rápidamente de temperatura y no se freirían correctamente.
Vamos sacando las costillas conforme vayan adquiriendo un bonito color dorado y las dejamos reposar en un plato con papel de cocina para que éste absorba el exceso de aceite.
Podemos servir en la mesa la ensaladera con las papas aliñás y las chuletillas de cordero empanadas o podemos servir a cada comensal una ración. Para que estén bien ricas hay que comerlas pronto, ya que si no el empanado se reblandece.
Y ya solo queda disfrutar… ¡Buen provecho!
Autor: Cocinando sabores
Un blog gastronómico que une nuestra afición por la cocina y la fotografía. Elaboramos recetas sencillas con aroma casero e ingredientes que todos tenemos en casa.
Las tradicionales chuletillas de Ternasco de Aragón se pueden comer de manera diferente sin perder su encanto. En esta receta te proponemos la fusión de productos de siempre con un resultado sorprendente. Además, son ingredientes que seguro que ya tienes en la despensa. Sólo tienes que ser previsor y prepararla con un poco de antelación.
¡Ponte a cocinar en 3,2,1…!
Dificultad baja
Empezamos por la preparación de la salsa en la que vamos a macerar las chuletillas de Ternasco de Aragón. Cogemos un bol y añadimos: 5 cucharadas de miel, 5 cucharadas de aceite de oliva, el zumo de un limón y lo mezclamos bien.
A continuación, necesitaremos tener a mano una bandeja grande. Sobre ella vertemos un poco de la salsa que acabamos de preparar y colocamos encima bien repartidas las chuletillas de Ternasco de Aragón, previamente salpimentadas. Terminamos de cubrirlas con el resto de la salsa, y ya están listas para macerarse durante 6 horas dentro de la nevera.
Una vez que ya tenemos las chuletillas maceradas tras el tiempo que han estado refrigeradas, reservamos la salsa, y podemos pasar al siguiente paso de la receta. Preparamos una sartén con abundante aceite de oliva bien caliente, enharinamos las chuletillas y las freímos. Para absorber el exceso de aceite, ponemos las piezas de Ternasco de Aragón en un plato sobre un papel de horno.
Ya solo nos queda meter las chuletillas en una cazuela amplia y verter sobre ellas la salsa que anteriormente hemos reservado, dejar que hierva un par de minutos en el fuego y ¡ya casi hemos terminado!
Toca servir las chuletillas de Ternasco de Aragón calientes y acompañarlas de una ensalada de rúcula y canónigos, que puedes aliñar con la salsa de la propia carne o al gusto de cada uno.
Una receta sencilla con la que sorprenderás a tus invitados.
Autor: Paula Durán
Cocinar para comer es un necesidad, en mi caso el mejor gimnasio mental en el que desestresarme. Amante de la cocina tradicional e internacional y sobre todo del ternasco de Aragón.
¿Y para la comida del domingo?
Es verano, estás en la playa, en la montaña o en el pueblo, con familia o con amigos. Son momentos de diversión, de conversación de relajación y de buena mesa así que la mejor manera de celebrarlo es con una buena barbacoa y con esta a base de costillas de Ternasco de Aragón triunfarás seguro.
¡Menuda presentación de mesa más original que nos ha preparado Paula!
Preparamos unas buenas brasas en la barbacoa, salamos las costillas y braseamos en la barbacoa hasta que estén hechas a nuestro gusto.
Troceamos el bacon y freímos en una sartén sin aceite. Escurrimos sobre papel absorbente el exceso de aceite.
Picamos las nueces junto con los arándanos deshidratados, el cebollino y el bacon.
Mezclamos los dos tipos de queso y le añadimos la mitad de la mezcla anterior.
Forramos un bol con papel film y ponemos la mezcla de quesos, refrigeramos hasta su consumo.
Cuando vayamos a servir, retiramos el papel film y rebozamos la bola de queso con la otra mitad de nuestra picada. Acompañamos de picos.

Todas nuestras verduras van a ir en crudo salvo los trigueros, que escaldaremos ligeramente.
Las zanahorias las pelamos y troceamos en bastoncitos.
El calabacín, pimiento rojo y pepino los lavamos y troceamos en bastoncitos.
Los trigueros los lavamos, partimos el último tercio de los mismos y los desechamos, hervimos en agua durante 3-4 minutos, refrescamos en agua con hielo y secamos con papel de cocina.

Escurrimos los garbanzos y los lavamos.
En un vaso alto de batidora ponemos los garbanzos, el AOVE, el diente de ajo troceado, el tahini y el zumo de limón. Trituramos bien hasta que no quede ningún trozo de garbanzo (si queremos una pasta más ligera podemos añadir más aceite).
Servimos en cuencos con un hilo de AOVE y espolvoreado con pimentón.
Acompañamos con pan de pita.

En una bandeja de horno asar los tomates lavados, la cabeza de ajos y la cebolla. Hornear a 180º durante 45 minutos.
Freír el pan y reservar.
Si la ñora es seca, freís en una sartén con aceite y sacar la carne.
Una vez horneadas las verduras, quitar la piel al tomate y sacar los ajos.
En una batidora poner todos los ingredientes y triturar. Salpimentar al gusto y añadir dos vasos de aceite y un chorrín de vinagre). Probar de sal y vinagre y rectificar si es necesario.

Pelamos el pepino y lo rallamos, damos un punto de sal y ponemos en un colador a escurrir para que saque toda el agua que tiene.
En un bol mezclamos los yogures griegos junto con el pepino rallado y escurrido, la hierbabuena picada, el aceite, el zumo de limón y el diente de ajo picado lo más fino posible.
Salpimentamos y refrigeramos hasta su consumo. Hay que prepararlo con 2 horas de antelación como mínimo.

Separamos las claras de las yemas. En un bol escachamos las yemas junto con dos o tres cucharadas de aceite, hasta que ligue.
Troceamos la clara lo más pequeño que podamos.
Añadimos al bol de las yemas, las claras y el perejil, damos un punto de sal, vinagre al gusto y mezclamos con aceite hasta que ligue la salsa.
Lavamos bien lavados el limón y la naranja.
En una jarra grande vertemos el vino y añadimos los melocotones pelados y troceados.
Con un pelapatatas sacamos la cáscara de la naranja y el limón y lo añadimos. Pelamos la naranja y añadimos los gajos. El limón lo troceamos y lo añadimos.
Agregamos el azúcar, mezclamos bien y a continuación la naranjada.
Refrigeramos. 15 minutos antes de consumir añadimos bien de hielo para que esté muy, muy fría.